Convierte la estrategia en resultados.

Pasa de la estrategia a la acción alineando a todos los miembros de tu organización para que contribuyan a lograr un objetivo común gracias a la metodología OKR.

Año 2018.

Se publica un nuevo estudio en el MIT Sloan Management Review que revela un dato llamativo.

El 70% del personal de una organización no conoce la estrategia de la empresa.

Para llegar a semejante afirmación el Massachusetts Institute of Technology encuestó a más de 10000 empleados de diferentes niveles jerárquicos en una variedad de compañías.

La investigación revela que incluso los líderes de alto nivel en las organizaciones no tienen nada clara la estrategia de la empresa.

¿Conclusión?

Hay una clara desconexión entre la formulación de la estrategia por parte de los líderes y su comunicación efectiva a todos los niveles de la organización.

¿Solución?

Te la cuento un poco más abajo.

Mira, hay 2 formas de gestionar la estrategia de una empresa.

A:

Con opacidad, secretismo y un recelo absurdo por que los empleados comprendan cuáles son los objetivos de la empresa.

B:

Con claridad y transparencia para alinear a todos los equipos y departamentos en un objetivo común.

La empresa A es como un barco sin brújula que navega a la deriva sin una dirección clara ni destino definido. La tripulación se guía por su intuición ya que no posee un mapa detallado con las indicaciones exactas para llegar a tierra firme.

 

La empresa B es un misil supersónico que surca los cielos con precisión milimétrica. Cada centímetro que avanza está previsto y perfectamente definido. La tripulación conoce cada detalle de la expedición y trabajan coordinados para llegar a su destino sin decirle a Huston ”tenemos un problema”.

"Del dicho al hecho hay un trecho"

¿Qué determina si estás a bordo de ese barco sin brújula que va navegando sin rumbo o de un misil capaz de llegar a su destino con precisión?

Quizás ya lo sepas, puede que lo hayas sentido mientras lees estas líneas…

Esa sensación incomoda de ver que hay empresas cuyos departamentos están perfectamente alineados con los objetivos de la compañía, con equipos motivados y con la máxima claridad de cómo contribuir al éxito general.

Y tu empresa sigue jugando al teléfono roto.

La estrategia que el líder tiene en su cabeza es malinterpretada y desvirtuada a medida que pasa de mando a mando por el organigrama de la empresa.

Sabes que en tu empresa algo no funciona, algo falla.

Y es que “Del dicho al hecho hay un trecho”.

La brecha que a menudo existe entre lo que se dice que se hará y lo que realmente se logra.

No basta con hablar sobre lo que se quiere lograr, se trata de tomar medidas concretas y seguir un plan estratégico para alcanzar esos objetivos.

Y te gustaría poder sacar la estrategia de la cabeza del líder y que esta cale en todos los miembros de la organización para ir en la misma dirección.

Que la estrategia sea conocida por todas las personas y que puedan contribuir a su ejecución con el trabajo y el desempeño alineándose entre sí.

 

Ojalá poder establecer objetivos claros y medibles que estén alineados con la visión y la estrategia de tu empresa.

Ojalá poder alinear e involucrar a todos los equipos y departamentos trabajando hacia la misma dirección y que haya coherencia en los esfuerzos de toda la organización.

Ojalá poder ajustar los objetivos y prioridades según las necesidades cambiantes del mercado y ser más ágiles y responder rápidamente a los desafíos y oportunidades que puedan surgir.

Ojalá promover un entorno en el que todos los miembros del equipo puedan ver cómo sus contribuciones individuales se alinean con los objetivos de la empresa y cómo su trabajo contribuye al éxito general.

Y ojalá tu empresa implementara la metodología OKR para ver que todo esto es posible.

¿De qué hablo?

Mira, mejor te lo explico con un ejemplo real.

En la década de 1980, Andy Grove, el célebre CEO de Intel Corporation, tuvo un sueño ambicioso.

Dominar el mercado de los microprocesadores y desbancar a Motorola.

Para lograr tal épico objetivo, Grove lanzó la conocida como «Operación Crush».

El objetivo de esta operación era lograr 2.000 acuerdos para introducir el chip de Intel en dispositivos electrónicos de todo el mundo.

Pero para que este objetivo se hiciera realidad, cada departamento de Intel debía estar alineado y comprometido con la visión de Grove.

Así que Grove reunió a los líderes de cada departamento, desde operaciones hasta marketing, y les transmitió su objetivo.

“Nuestro objetivo es claro. Conseguir 2.000 contratos y convertirnos en líderes indiscutibles en el mercado de microprocesadores. ¡A trabajar!”

Entonces el jefe de operaciones dijo:

“Necesitamos optimizar nuestras cadenas de suministro y buscar socios estratégicos para garantizar la entrega eficiente de nuestros productos”.

El de personal:

“Tenemos que diseñar un plan de reclutamiento agresivo para atraer y retener el talento necesario para impulsar nuestra innovación”.

El de marketing:

“Debemos crear campañas publicitarias impactantes que destaquen los beneficios de nuestros microprocesadores”.

Y de un objetivo estratégico (dominar el mercado de los microprocesadores y desbancar a Motorola) cada departamento fue tomando sus propias iniciativas para que dicho objetivo se cumpliera.

¿Resultado?

En 1986 Intel controlaba el 85% del mercado de microprocesadores de 16 bits desbancando a Motorola.

Y así fue cómo nació la metodología OKR.

Esto, que parece lógico, no lo hace ni el 10% de las empresas.

Lo que suele pasar es que el líder tiene un objetivo y este acaba siendo desvirtuado cuando se comunica a los demás departamentos.

Como pasa cuando jugábamos de niños al Teléfono roto.

Lo normal, y lo que seguro que ocurre en tu empresa, es que los objetivos estratégicos que marca el líder son una especie de declaración de intenciones que acaban en papel mojado.

Nadie los entiende y nadie sabe exactamente cómo contribuir a que esos objetivos acaben convirtiéndose en realidad.

Como cuando los mandamáses del mundo se juntan en esas cumbres internacionales para lanzar brindis al sol.

Los objetivos estratégicos de tu empresa son brindis al sol que nunca acaban de tangibilizarse.

Pasan los días, semanas, meses, y si, a veces años, y ese objetivo estratégico no se ha cumplido.

¿Qué ha ocurrido?

Que tu empresa no tiene una metodología para sacar la estrategia de la cabeza de tu jefe y bajarla a todos los departamentos y empleados.

Perdón.

Quizá tu empresa sí que tiene una metodología para convertir la estrategia en acción, pero creo que no es de la que quiero hablarte hoy.

¿Qué es la Metodología OKR y por qué debería prestar atención a estas líneas?

Respuesta corta:

Los OKR son un sistema para difundir la estrategia de una organización entre sus miembros y asegurar el control y cumplimiento de los objetivos en tiempo y forma.

Respuesta larga:

OKR es el nombre de un método de gestión de la empresa por objetivos conceptualmente muy simple: se trata de definir pocos objetivos importantes, claros e inspiradores, y asociar a estos resultados claves que permitan entender cómo nos estamos acercando al logro de los objetivos fijados.

Es decir, si se consiguen los resultados claves se consiguen los objetivos.

Son un instrumento de ejecución de la estrategia diseñado para aumentar en los equipos el enfoque, la responsabilidad y la capacidad de contribuir al crecimiento de la empresa.

Como esto suena un poco abstracto, te lo cuento con otro ejemplo.

Imagina que una empresa tiene un objetivo general de mejorar la satisfacción del cliente, pero no implementa la metodología OKR.

El CEO comunica este objetivo a los directores de departamento, quienes a su vez lo transmiten a los gerentes de equipo y finalmente a los empleados de primera línea.

Sin una estructura clara como la proporcionada por OKR, la interpretación de lo que significa «mejorar la satisfacción del cliente» puede variar significativamente en cada nivel de la organización.

Por ejemplo:

Los directores de departamento pueden enfocarse en aumentar las ventas como medida de satisfacción del cliente.

Los gerentes de equipo pueden centrarse en resolver quejas de manera reactiva.

Los empleados de primera línea pueden interpretarlo como ser amables y sonreír más a los clientes.

El resultado final puede ser una falta de alineación y cohesión en los esfuerzos para mejorar la satisfacción del cliente, ya que cada nivel de la organización tiene una comprensión diferente del objetivo.

En contraste, si la empresa utiliza la metodología OKR, el objetivo de mejorar la satisfacción del cliente se desglosaría en resultados clave específicos y medibles.

Por ejemplo:

Aumentar la calificación promedio de satisfacción del cliente en las encuestas en línea en un 15%.

Reducir el tiempo de respuesta a las quejas de los clientes en un 30%.

Implementar al menos tres nuevas iniciativas para mejorar la experiencia del cliente cada trimestre.

Con resultados clave claros y medibles, todos los niveles de la organización tienen una comprensión común de lo que significa «mejorar la satisfacción del cliente» y cómo se medirá el éxito.

Esto evita malentendidos y asegura que todos los esfuerzos estén alineados para lograr el objetivo final de manera efectiva.

¿Moraleja?

La metodología OKR es el sistema más efectivo para convertir un objetivo estratégico en realidad.

Para difundir la estrategia a toda la organización, y transformarla en acción.

Uno de los pocos métodos que existen, que es realmente eficaz para orientar la empresa en la dirección correcta, y a través del trabajo en sintonía de todas las personas que la componen.

¿Por qué?

3 razones.

Claridad.

Los OKR te ayudan a definir objetivos claros y medibles para que todos los miembros de una organización tengan clara cuál es la dirección de la empresa y las metas a alcanzar.

Transparencia.

Los OKR entregan a todos los miembros de la organización la información necesaria para que cada individuo entienda cómo su trabajo contribuye al éxito general de la empresa, promoviendo un sentido de pertenencia y propósito.

Colaboración.

Los OKR hacen que todos en la empresa trabajen juntos hacia un mismo objetivo, así si una persona alcanza su objetivo, ayuda a que otros también lo hagan porque los objetivos de cada miembro están conectados entre sí.

Por estas razones, no es sorprendente que empresas tan importantes como Google o Amazon implementen la metodología OKR para alinear el esfuerzo colectivo hacia el logro de sus ambiciosas metas.

Pero no necesitas ser un gigante tecnológico como Google para conseguir resultados.

El tamaño no importa.

Tampoco el sector.

Al contrario que otras metodologías del estilo, los OKR funcionan en una empresa multinacional con miles de empleados o una pequeña empresa familiar.

En compañías super innovadoras y también en las más tradicionales.

En las muy tecnificadas y en las que aún van a pedales.

Por eso es la metodología que (probablemente) más crece y mejores resultados da.

En mi caso, en la primera empresa que apliqué los OKR fue una del sector industrial, de esas con cientos de empleados que facturan millones, y aunque aquí no puedo desvelar muchos detalles, lo que conseguimos fue realmente épico.

Duplicamos la facturación mejorando x2 el resultado neto.

Y hasta aquí puedo leer.

El resto es historia.

Los resultados eran demasiado buenos para ser verdad y estaba tan ilusionado con el futuro que llamé a Ruben Montesinos para contarle todo lo que estaba aprendiendo e invitarle a Italia para mostrarle los resultados y hacerle una propuesta que no podría rechazar.

“Asociémonos y llevemos la metodología OKR a España”

Y así surge OKR EXECUTIVE.

¿Quién está detrás de OKR executive?

Referente internacional en Innovación Estratégica. CEO de la empresa italiana Cherubini Group, Interim Manager, Strategic & Innovation Advisor, OKR Strategist.

Es Ingeniero Superior en Organización Industrial e Ingeniero Técnico Industiral por la Universitat Politècnica de València (UPV) y se ha formado a lo largo de su carrera profesional en distintas materias relacionadas con el mundo de la empresa como: estrategia, liderazgo, marketing, operaciones e innovación en las mejores escuelas de negocio internacionales como Instituto de Empresa de Madrid, ESADE de Barcelona o SDA Bocconi de Milán.

Esta certificado como consultor en la aplicación de la metodología #DesignThinking por CPS y como OKR Strategist por Kopernicana con un residencial a los pies del Lago de Como en Italia. Y es miembro de la asociación de Interim Management España ®

Consultor, formador y mentor en Recursos Humanos, Employer Branding, Desarrollo Personal y Liderazgo.

Es Licenciado en Psicología por la UJI, Máster en RRHH por ESIC, Máster en Administración de Empresas por la UMH, Máster Ejecutivo en Community Management y Gestión de Redes Sociales en la UA, Curso de Asesoría Laboral de Empresas por Fundesem, Programa de Dirección Estratégica de Recursos Humanos por el IESE y Programa Directivo en Digitalización de RR.HH por The Valley Digital Business School.

Está certificado como Coach Ejecutivo por AECOP, como Facilitador Internacional por Red Zebra, como consultor en Creative Problem Solving por Actitud Creativa y como Analista Conductual DISC por People Performance.

Cuando nos unimos para este proyecto teníamos 4 objetivos.

Uno.

Crear una formación 100% práctica, mitad online, mitad presencial, con acompañamiento paso a paso para garantizar la implementación.

Dos.

Que no generara interferencias ni confusión con otros procesos y metodologías existentes en las empresas.

Tres.

Que no fuese una metodología solo para el largo plazo sino que también diera resultados en el corto plazo.

Cuatro.

Y alejarnos de algo muy rígido para que fuera totalmente flexible y adaptable para compañías con gran margen de maniobra como startups y pymes.

Y lo hicimos así porque somos conscientes de que muchos empresarios pueden sentirse reacios a adoptar algo nuevo de lo que no tienen suficiente conocimiento, y lo vean como algo complejo y difícil de implementar o que pueda generar conflicto y confusión entre equipos y procesos.

Y hemos trabajado duro para construir la que probablemente sea la mejor formación en OKR en español.

Todo ese trabajo de prueba y error, tiempo, dinero, sudor y lágrimas invertidas han dado como resultado una formación que a diferencia de la competencia, no se limita a darte la teoría y una palmadita en la espalda de buena suerte, sino que te enseña con casos prácticos a implementarla y aplicarla paso a paso en tu propia empresa.

Eso es lo que queríamos y lo hemos logrado.

hablemos.

Aquí es cuando deberíamos contarte los detalles de nuestra oferta formativa con todo lo que incluye, precio y condiciones.

Pero como no queremos que lo mires por encima, cierres esta página y te olvides para siempre, preferimos contártelo cara a cara en privado.

Así que si esto te suena interesante y crees que podemos ayudarte a implementar la metodología OKR en tu empresa para pasar de la estrategia a la acción y multiplicar los resultados, agenda una llamada de claridad con nosotros y te contamos todos los detalles.

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